{"id":1527,"date":"2010-03-03T10:41:08","date_gmt":"2010-03-03T10:41:08","guid":{"rendered":"http:\/\/orthodoxonline.org\/theology\/saints-and-fathers\/alef\/st-irene-chrysovolantou\/"},"modified":"2010-03-03T10:41:08","modified_gmt":"2010-03-03T10:41:08","slug":"st-irene-chrysovolantou","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.orthodoxonline.org\/theology\/es\/saints-and-fathers\/alef\/st-irene-chrysovolantou\/","title":{"rendered":"Irene de Chrisophlando"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-1526\" style=\"float: left;\" title=\"Santa Irene\" alt=\"Santa Irene\" src=\"http:\/\/orthodoxonline.org\/theology\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2010\/03\/St_Eireni7.jpg\" height=\"142\" width=\"100\" srcset=\"https:\/\/www.orthodoxonline.org\/theology\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2010\/03\/St_Eireni7.jpg 723w, https:\/\/www.orthodoxonline.org\/theology\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2010\/03\/St_Eireni7-212x300.jpg 212w\" sizes=\"(max-width: 100px) 100vw, 100px\" \/>Santa Irene (Salam), cuya biograf\u00eda contaremos ahora, no es Santa Irene, la gran m\u00e1rtir, que naci\u00f3 en el siglo I d.C. y que la Iglesia celebra el cinco de mayo. En cuanto a esta santa, naci\u00f3 en el siglo IX, hacia el a\u00f1o 830 d.C., en el seno de una familia noble cuyo linaje se remonta a la serie de emperadores que ascendieron sucesivamente al trono de Constantinopla.<\/p>\n<p>Su padre, Filaret, era un comandante de comando en el ej\u00e9rcito de la piadosa emperatriz Teodoro, en cuyos d\u00edas termin\u00f3 la Guerra de los Iconos, y que busc\u00f3 la ayuda de Filaret, el padre de Irene, para traer la paz completa al reino y a la iglesia. En cuanto a su madre, la historia no dice nada sobre ella, salvo que muri\u00f3, dejando atr\u00e1s a un joven marido y dos hijas peque\u00f1as: Irene (tres a\u00f1os) y Kaliniki (seis a\u00f1os).<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>La t\u00eda Sof\u00eda abraz\u00f3 a las dos ni\u00f1as despu\u00e9s de la ausencia de su madre, esforz\u00e1ndose por brindarles ternura y compasi\u00f3n, sobre todo porque el trabajo de su padre exig\u00eda su ausencia de ellas, a veces durante un largo per\u00edodo.<\/p>\n<p>La t\u00eda Sof\u00eda tuvo una gran influencia en el refinamiento psicol\u00f3gico de estas dos ni\u00f1as. Les inculc\u00f3 desde peque\u00f1as el amor a la piedad y a la virtud, y encendi\u00f3 en sus corazones, especialmente en el tierno coraz\u00f3n de Irene, el amor de Dios.<\/p>\n<p>Kaliniki era una muchacha muy vivaz, sumamente bella e inteligente. El hermano de la emperatriz Teodora la admiraba y se cas\u00f3 con ella, por lo que ella se mud\u00f3 a Constantinopla para vivir en la corte la vida que siempre hab\u00eda amado y anhelado. En cuanto a la peque\u00f1a Irene, era tranquila, de alma sensible y transparente, propensa a la tranquilidad y a la soledad, se adornaba de virtudes espirituales y encend\u00eda en su coraz\u00f3n el fuego del amor divino a pesar de su corta edad, completamente despreocupada e indiferente a lo externo. adornos que cuidaban las ni\u00f1as de su \u00e9poca. M\u00e1s bien, dedic\u00f3 toda su atenci\u00f3n a cuidar de los pobres y miserables, ofreci\u00e9ndoles siempre una mano amiga y persistiendo con su t\u00eda en visitarlos y comprobar sus necesidades. Tambi\u00e9n frecuent\u00f3 los monasterios de su regi\u00f3n, especialmente el de mujeres, el Monasterio de los Cuarenta M\u00e1rtires, donde fue guiada por el padre Sisinio, a quien se le atribuy\u00f3 mucho su progreso espiritual.<\/p>\n<p>La Emperatriz se enter\u00f3 de la belleza y belleza de Irene, por lo que la quiso como esposa para su hijo, el rey Miguel, y envi\u00f3 sus carruajes reales para transportarla a la corte. Entonces Irene, desconsolada, se despidi\u00f3 de sus pobres y desdichados amigos y familiares y visit\u00f3 al padre Sisinius, pidi\u00e9ndole bendiciones y oraciones. Luego le pidi\u00f3 que visitara al justo padre Ioannikios, que era asceta en el Monte Olimpo, la monta\u00f1a que debe cruzar cualquiera que vaya a Constantinopla.<\/p>\n<p>Irene abandon\u00f3 su zona, todos deseando ver al padre Ioannikios, anhelando lo que \u00e9l le dir\u00eda. Antes de llegar all\u00ed, aterriz\u00f3 en un monasterio, pidiendo a su presidente que la guiara hasta donde reside este venerable ermita\u00f1o. Cuando llegaron a su celda, el padre la sorprendi\u00f3 dici\u00e9ndole: Bienvenida a la sierva de Dios, Irene, que no ser\u00e1 la esposa del rey como ellos quieren, sino la jefa del Monasterio de Crisoflando, que est\u00e1 esperando. su.<\/p>\n<p>Irene qued\u00f3 asombrada por estas palabras, y completamente asombrada. \u00a1\u00bfC\u00f3mo pod\u00eda este padre saber su nombre cuando se hab\u00eda puesto un velo sobre el rostro para esconderse?! M\u00e1s bien, \u00bfc\u00f3mo supo \u00e9l su historia y por qu\u00e9 acudi\u00f3 a \u00e9l? Debe ser un hombre de Dios quien se inspir\u00f3 en estas palabras. Irene no dijo una palabra, pero se qued\u00f3 pensando en este ermita\u00f1o que conoc\u00eda su condici\u00f3n sin palabras.<\/p>\n<p>Irene continu\u00f3 despu\u00e9s su viaje, interrumpiendo a Caiafia, para llegar a Constantina, donde nada m\u00e1s poner un pie all\u00ed se enter\u00f3 del matrimonio del rey Miguel con otra muchacha, unos d\u00edas antes de su llegada.<\/p>\n<p>Irene recibi\u00f3 una c\u00e1lida recepci\u00f3n en Constantinopla, y la emperatriz incluso envi\u00f3 a su hija, la princesa Thekla, con dos damas de honor de la corte para recibirla y darle la bienvenida. En cuanto a su encuentro con la Emperatriz, fue majestuoso, ya que Irene fue para ella como un \u00e1ngel con un semblante brillante y celestial descendiendo sobre ella. En cuanto a Irene, cuando vio el magn\u00edfico trono de la reina, represent\u00f3 el trono del Juez, el Gobernante de Todo. Pero a pesar de todo ello, el encuentro tambi\u00e9n fue \u00edntimo, en el que intercambiaron diversas conversaciones amistosas, hasta que Irene revel\u00f3 a la reina su deseo de hacerse monje, y le pidi\u00f3 ayuda si su padre se lo imped\u00eda. La Reina le prometi\u00f3 lo mejor y le regal\u00f3 una preciosa cruz tachonada que conten\u00eda una reliquia de la cruz, como muestra de su amor por ella.<\/p>\n<p>Irene residi\u00f3 en la corte a petici\u00f3n de la emperatriz y de su hija Tecla, a quien amaba mucho y que era una gentil compa\u00f1era en sus visitas a los monasterios e iglesias de Constantinopla. Entre los monasterios que visit\u00f3 y admir\u00f3 se encuentra el Monasterio de los Arc\u00e1ngeles en la regi\u00f3n de Crisoflando, donde permaneci\u00f3 dos d\u00edas en los que conoci\u00f3 su sistema y la forma de vida de las monjas del lugar, conoci\u00f3 a su superiora y se acerc\u00f3. ella con su deseo de unidad. El presidente le pidi\u00f3 entonces que obtuviera la aprobaci\u00f3n de su padre para ello, dada su corta edad, ya que en ese momento s\u00f3lo ten\u00eda quince a\u00f1os.<\/p>\n<p>Entonces Irene decidi\u00f3 revelarle su intenci\u00f3n a su padre nada m\u00e1s regresar de su viaje. Pero los vientos soplan de una manera que los barcos no desean. Su padre hab\u00eda decidido casarla con un joven que, en su opini\u00f3n, pose\u00eda todas las buenas cualidades que hac\u00edan que toda chica lo deseara como compa\u00f1ero de vida. As\u00ed que se lo cont\u00f3 a su hija tan pronto como regres\u00f3. Sin embargo, le sorprendi\u00f3 el absoluto rechazo de Irene hacia este joven y su firme declaraci\u00f3n de su deseo de convertirse en monje. \u00c9l se enfureci\u00f3 y su ira aument\u00f3, y gru\u00f1endo le dio veinticuatro horas para pensar en elegir una de dos cosas: someterse a su voluntad o pasar el resto de su vida dentro de una prisi\u00f3n que \u00e9l mismo prepar\u00f3 para ella. La peque\u00f1a y tierna Irene no pudo soportar esta situaci\u00f3n. Sufri\u00f3 una temperatura muy alta, perdi\u00f3 las fuerzas y se debilit\u00f3 tanto que tuvo que guardar cama. Los m\u00e9dicos de la corte enviados por la emperatriz no pudieron curarla y decidieron que su muerte era inevitable. Entonces aquel padre testarudo recobr\u00f3 el sentido y vino un d\u00eda, lament\u00e1ndose y llorando, y se arrodill\u00f3 junto al lecho de su hija, suplicando a Dios y pidiendo a la Virgen que sanara a su \u00e1ngel, prometiendo llevarla de la mano al monasterio.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda, y qu\u00e9 sorpresa a la vez, porque la salud de Irene de repente empez\u00f3 a mejorar, como si hubiera intervenido la mano de Dios y la intercesi\u00f3n de la Virgen! La temperatura ha bajado y la debilidad ha comenzado a desaparecer. Irene comenz\u00f3 a recuperarse, hasta el punto que aquellos m\u00e9dicos que hab\u00edan decidido que morir\u00eda r\u00e1pidamente, ante su asombro, le aconsejaron que pasara un per\u00edodo de convalecencia fuera de Constantinopla hasta que recuperara su salud.<\/p>\n<p>Entonces la Emperatriz present\u00f3 r\u00e1pidamente su palacio, situado en la zona de Khrisoflando, cerca del Monasterio de los Arciprestes, para que Irene residiera all\u00ed. As\u00ed, por la divina providencia, se le dio la oportunidad de frecuentar y aprender m\u00e1s sobre este monasterio, y de hablar con su superiora sobre cu\u00e1ndo se comprometer\u00eda a la vida mon\u00e1stica. El presidente fij\u00f3 fecha para su llegada despu\u00e9s de la Santa Cruz.<\/p>\n<p>A la hora se\u00f1alada, su padre la acompa\u00f1\u00f3 y la entreg\u00f3 al superior, quien la tom\u00f3 de la mano y la condujo a la iglesia, donde la visti\u00f3 delante de su padre con el traje negro de novicia, anunciando as\u00ed que Irene se un\u00eda. las filas de los muyahidines cuyos corazones estaban llenos de amor divino.<\/p>\n<p>En el monasterio, Irene viv\u00eda practicando las m\u00e1s altas clases de virtudes. Era evidente su ejemplar y profunda obediencia a la superiora y a todas las hermanas, e incluso a la campana, que, en cuanto la o\u00eda sonar, era la primera en tocar. la iglesia, en la mesa o en cualquier servicio que se requiera. Su humildad tambi\u00e9n se manifest\u00f3 en todas sus acciones desde los primeros d\u00edas, por ejemplo, tuvo cuidado de no decir nada relacionado con el honor de su familia, ni con la grandeza, el hero\u00edsmo o las victorias de su padre. No se quejaba en absoluto de todo. los trabajos, incluso los dif\u00edciles, como cortar le\u00f1a, encender un fuego o lavar ropa. Tambi\u00e9n hay trabajos que antes no practicaba y que ni siquiera conoc\u00eda. La superiora tambi\u00e9n le encomend\u00f3 el cuidado de dos monjas ancianas enfermas, y ella llev\u00f3 a cabo esta dif\u00edcil tarea con paciencia, dedicaci\u00f3n y amor, hasta el punto que un d\u00eda la superiora vio un halo de luz sobre su cabeza mientras acompa\u00f1aba a una. de las monjas a la iglesia.<\/p>\n<p>Irene llen\u00f3 su coraz\u00f3n y su mente con oraci\u00f3n constante durante todo el d\u00eda, permaneciendo en completo silencio. Las monjas quedaron asombradas por su silencio y humildad ante los reproches y reprimendas, aprendiendo de ella a pedir perd\u00f3n con mansedumbre y contrici\u00f3n. En cuanto a ella, se apresuraba todas las noches a arrodillarse a los pies de su superior, confesando lo que ella llamaba los pecados del d\u00eda, lo que despertaba en ella la envidia de Sat\u00e1n, enemigo de todo bien, y \u00e9ste la quemaba con el fuego. de tentaci\u00f3n, mientras comenzaba a adornar la vida del mundo ante sus ojos, con todas sus tentaciones, fama y glorias mortales, para que ella pudiera volver a su vida La primera. Esta experiencia se tornaba intensa para ella cuando trabajaba duro, record\u00e1ndole la grandeza de su pasado y el honor de su familia, o encend\u00eda su coraz\u00f3n con una ternura fuerte y abrumadora que casi la asfixia hacia su padre, a quien dej\u00f3. solo. En cuanto a ella, siempre repet\u00eda en su secreto: \u201cQuien ama a padre o a madre m\u00e1s que a m\u00ed, no me merecer\u00e1\u201d. Luego la purific\u00f3 con el fuego de las tentaciones y deseos del cuerpo, contaminando su pensamiento con todo lo que la profanaba. Irene se apresuraba a implementar las instrucciones de su superior, mediante continuas oraciones, o permaneciendo despierta toda la noche en oraci\u00f3n y l\u00e1grimas. y pidiendo la ayuda de Dios, o postr\u00e1ndose ante la Virgen Mar\u00eda, buscando su alivio, que es gu\u00eda de los creyentes a la castidad y buena cuidadora de las v\u00edrgenes, o acost\u00e1ndose, sent\u00e1ndose en una silla, sin permitir que su cuerpo se expanda y. descansar. Con esto y otras cosas logr\u00f3 refrenar este cuerpo y someterlo a la voluntad del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato, la superiora decidi\u00f3 concederle la banda mon\u00e1stica angelical, en presencia de todas las monjas y de la emperatriz, su hija Tecla, el padre de la santa, y su hermana, que escuchaba sus respuestas mientras hac\u00eda votos. para cumplir su vida de pobreza, castidad y obediencia, los tres votos mon\u00e1sticos.<\/p>\n<p>El esfuerzo de la Beata Irene comenz\u00f3 a aumentar, sobre todo despu\u00e9s de leer la biograf\u00eda de San Arsanio el Grande. Pidi\u00f3 la bendici\u00f3n de su superiora, ya que no hac\u00eda nada sin ella por miedo a las artima\u00f1as de Satan\u00e1s, para poder imitar. su m\u00e9todo de oraci\u00f3n, levantando las manos desde el atardecer hasta el amanecer. Al principio pasaba largas horas postrada ante la Santa Cruz, levantando las manos hacia arriba, dejando su mente en profunda oraci\u00f3n de coraz\u00f3n. Luego pas\u00f3 un d\u00eda entero, es decir, veinticuatro horas completas, en este estado, que asombr\u00f3 a la superiora, y temi\u00f3 caer en el orgullo o en cualquier otra tentaci\u00f3n, aunque s\u00f3lo hab\u00eda estado en el monasterio por un a\u00f1o.<\/p>\n<p>De hecho, Satan\u00e1s despert\u00f3 la envidia de algunas de las monjas, y comenzaron a molestarla con su comportamiento. Pero Irene sinti\u00f3 su trampa y supo ganarse sus corazones siendo humilde ante ellos y mostr\u00e1ndoles su amor de diversas maneras y en diversas ocasiones. Hasta que una noche, mientras estaba orando, se le apareci\u00f3 Satan\u00e1s gru\u00f1\u00e9ndole y dici\u00e9ndole: \u201cNo dejar\u00e9 que me venzas, pelear\u00e9 contigo y te har\u00e9 sufrir amargos tormentos para que veas y conozcas el alcance de mi vida. fuerza y autoridad\u201d. Pero Irene no le hizo caso, sino que le hizo la se\u00f1al de la cruz, y desapareci\u00f3, dejando tras de s\u00ed sonidos molestos.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda, Irene ha estado expuesta a duros combates y grandes experiencias, y se han acumulado pensamientos que la molestan y perturban. Se arroj\u00f3 ante el Se\u00f1or con oraci\u00f3n ferviente y alma contrita, rogando a la Virgen Mar\u00eda y a los arc\u00e1ngeles que la ayudaran y sustentaran en su debilidad.<\/p>\n<p>Ella tambi\u00e9n sufri\u00f3 en este corto per\u00edodo de tiempo un gran dolor y tristeza, el primero de los cuales fue la muerte de su padre solo en Cesarea despu\u00e9s de que su t\u00eda lo abandon\u00f3 para dedicarse a la vida mon\u00e1stica en un monasterio, luego el dolor y el tormento de su hermana. y sus problemas matrimoniales que sufr\u00eda por parte de su cruel y tir\u00e1nico marido, y luego la enfermedad y tormento de su amiga Tecla, la hija de la Emperatriz. Un severo dolor en su lecho de muerte, y finalmente la enfermedad de su jefe, que la llev\u00f3. a una tumba llena de recompensas y generosidades celestiales.<\/p>\n<p>La superiora reuni\u00f3 a sus monjas poco antes de su muerte para darles su \u00faltimo consejo, en el que se centr\u00f3 en la total obediencia a quien fuera su sucesor, dici\u00e9ndoles que su bendici\u00f3n se extender\u00eda siempre a ellas mientras fueran obedientes en este asunto. Les pidi\u00f3 que eligieran a Irene como su sucesora, inform\u00e1ndoles de la grandeza de sus virtudes y de la pureza de su conducta, y la nombr\u00f3 Hija Luz y vaso del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte del superior, las monjas eligieron por unanimidad a Irene como su superiora en presencia del patriarca San Metodio el Confesor, a pesar de la objeci\u00f3n de la propia Irene.<\/p>\n<p>Irene sinti\u00f3 la dificultad y el peso de esta cruz puesta sobre sus hombros, por lo que ante cada dificultad se apresur\u00f3 a postrarse ante el icono del Se\u00f1or, diciendo con abundantes l\u00e1grimas: \u201cOh Se\u00f1or Jesucristo, t\u00fa eres el buen pastor y t\u00fa eres la puerta de las ovejas, as\u00ed que santif\u00edcanos y ens\u00e9\u00f1anos tus caminos\u201d. Ay\u00fadame, tu siervo, con este peque\u00f1o reba\u00f1o tuyo, porque sin tu ayuda y apoyo no puedo hacer ning\u00fan bien. As\u00ed que ten piedad de m\u00ed, pecador, y ay\u00fadame\u201d. Luego se volvi\u00f3 hacia s\u00ed y dijo: \u201c\u00a1Ay de ti, pobre Irene, el Hijo de Dios ofreci\u00f3 su sangre pura por nuestra salvaci\u00f3n, entonces, qu\u00e9 preocupaci\u00f3n debes tener por las almas que adquiri\u00f3 con su sangre, para que no perezcan? Oren, ayunen y vigilen para que el Se\u00f1or los ayude, no sea que venga alg\u00fan tropiezo, porque el Se\u00f1or dijo: \u201cCiego guiando a otro ciego, ambos caer\u00e1n en el hoyo\u201d. Luego inclin\u00f3 la cabeza con humildad y sumisi\u00f3n a la voluntad del Se\u00f1or, aprendiendo de la santa muchacha de Nazaret que dijo un d\u00eda: \u201cHe aqu\u00ed, soy una sierva del Se\u00f1or\u201d. As\u00ed, tambi\u00e9n practic\u00f3 la obediencia siendo l\u00edder por amor al Se\u00f1or y a las hermanas.<\/p>\n<p>Irene pas\u00f3 seis a\u00f1os en el monasterio, durante los cuales trabaj\u00f3 para santificarse a s\u00ed misma y a las almas de los dem\u00e1s, gui\u00e1ndolos con sabidur\u00eda y paciencia. Su mayor inter\u00e9s era ayudar a las monjas a revelarle sus pensamientos, y Dios le concedi\u00f3, a petici\u00f3n suya, el don de conocer los secretos de los corazones, pues un d\u00eda un \u00e1ngel le habl\u00f3 dici\u00e9ndole: \u201cLa paz sea contigo, Irene\u201d. . Dios me ha enviado para estar cerca de vosotros, y para revelaros lo que est\u00e1 oculto y oculto. Y as\u00ed este \u00e1ngel la acompa\u00f1\u00f3 durante toda su vida. Gracias a este talento pudo ayudar y reformar las almas de monjas y laicos que acud\u00edan a ella. Su fama se extendi\u00f3 y llen\u00f3 los horizontes, y muchos la consideraron una santa a pesar de su corta edad. Muchas mujeres quisieron imitarla, por lo que abandonaron el mundo y se incorporaron al monasterio, donde el n\u00famero de sus monjas lleg\u00f3 a ser de cien, despu\u00e9s de haber alcanzado las treinta cuando ella asumi\u00f3 su presidencia.<\/p>\n<p>Pero Satan\u00e1s no se sent\u00eda c\u00f3modo viendo los grandes talentos que Dios hab\u00eda otorgado a su naci\u00f3n, por lo que se levant\u00f3 nuevamente y se le apareci\u00f3 por segunda vez mientras ella estaba orando, pero ella no le hizo caso, por lo que se enoj\u00f3 y tom\u00f3 fuego de la l\u00e1mpara que alumbraba su sart\u00e9n y encendi\u00f3 el pa\u00f1uelo que llevaba en la cabeza. As\u00ed, el fuego comenz\u00f3 a consumir su ropa, y casi lleg\u00f3 a su cuerpo. Pero la santa no sinti\u00f3 nada de esto, pues fue secuestrada por el esp\u00edritu. Sin embargo, una de las monjas oli\u00f3 el olor a fuego, por lo que corri\u00f3 a la celda del santo y vio c\u00f3mo ard\u00eda sin abandonar sus oraciones. R\u00e1pidamente se quit\u00f3 la ropa, y entonces el santo recobr\u00f3 el conocimiento, haciendo la se\u00f1al de la cruz. En cuanto a la monja, continu\u00f3 quit\u00e1ndose la ropa junto con parte de la carne de su cuerpo, que se hab\u00eda pegado a las ropas quemadas. y que se mezclaba con un fragante aroma de perfume que continu\u00f3 emanando del cuerpo del santo durante varios d\u00edas. As\u00ed, despu\u00e9s de este incidente, Satan\u00e1s no se atrevi\u00f3 a enfrentarla, sino que intent\u00f3 molestarla de otra manera. Un d\u00eda, una de las honorables muchachas vino al monasterio para convertirse al monaquismo. La santa se alegr\u00f3 con ella, ya que era la primera ni\u00f1a procedente de su pa\u00eds que llegaba al monasterio. Esta ni\u00f1a era hu\u00e9rfana y viv\u00eda bajo la protecci\u00f3n de uno de sus familiares, a quien no inform\u00f3 de su entrada en el monasterio.<\/p>\n<p>Tan pronto como su pariente se enter\u00f3 de su desaparici\u00f3n, busc\u00f3 la ayuda de un malvado mago que trataba con demonios y gast\u00f3 mucho dinero para encontrarla. De repente, esta ni\u00f1a comenz\u00f3 a hacer movimientos extra\u00f1os y palabras que indicaban absoluta locura, haciendo ruidos y rasgando sus ropas, queriendo escapar del monasterio. La superiora llam\u00f3 a las monjas a ayunar y orar durante una semana entera, esperando que Dios concediera a su hermana la recuperaci\u00f3n y la liberara del v\u00ednculo de Satan\u00e1s que la atormentaba.<\/p>\n<p>Al tercer d\u00eda de ayuno, San Basilio se apareci\u00f3 a Irene y le pidi\u00f3 que llevara a la hermana pose\u00edda a un santuario dedicado a la Virgen que la sanar\u00eda. Y as\u00ed fue. El presidente se llev\u00f3 a su hija enferma, suplicando a la Virgen que la liberara de esa pesada atadura que la atormentaba desde hac\u00eda muchos a\u00f1os. La Virgen respondi\u00f3 a su petici\u00f3n y liber\u00f3 a la hija de la esclavitud del enemigo, y ella regres\u00f3 al monasterio glorificando a Dios y agradeciendo a su Virgen Madre.<\/p>\n<p>Irene pas\u00f3 la Cuaresma ayunando, comiendo algunas verduras una vez a la semana y permaneciendo de pie toda la semana, levantando las manos en oraci\u00f3n. Una de las monjas lo vio una noche, elevado aproximadamente a un metro del suelo, con dos altos cipreses inclinados frente a \u00e9l. Luego vio al santo darse la vuelta y dibujar los dos \u00e1rboles con la se\u00f1al de la cruz, y estos volvieron a su posici\u00f3n original. Al d\u00eda siguiente, la monja at\u00f3 las copas de los dos \u00e1rboles con un pa\u00f1uelo para demostrarles a las monjas que la noticia que les hab\u00eda contado era cierta. Las monjas efectivamente vieron el pa\u00f1uelo atado a la copa de los dos \u00e1rboles, y se sorprendieron mucho, porque era imposible llegar a la copa de los dos \u00e1rboles para atarlos, sobre todo por su gran altura, estaban seguras de la verdad. de lo que dec\u00eda su hermana, que los dos \u00e1rboles se inclinaban diariamente cuando la santa iniciaba sus oraciones.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, Irene recibi\u00f3 una visita que le dijo: \u201cEstaba partiendo en mi barco desde nuestra isla de Patmos, rumbo con los marineros a Constantinopla. De repente, cuando est\u00e1bamos lejos del continente, un distinguido jeque nos llam\u00f3 en voz alta, agitando las manos hacia nosotros y pidi\u00e9ndonos que nos detuvi\u00e9ramos. Como no pod\u00edamos hacer eso, lo ignoramos y seguimos caminando. Pero \u00a1guau! El barco se detuvo por s\u00ed solo y vi al jeque caminando sobre las olas, dirigi\u00e9ndose hacia nosotros. A su llegada me dijo: \u201cNo tengas miedo. Soy el ap\u00f3stol de Cristo y su amado Juan me envi\u00f3 a darte estas tres manzanas para que se las entregues al Patriarca de Constantinopla, y \u00e9l me las dio. d\u00e1rmelas a m\u00ed\u201d. Luego sac\u00f3 tres m\u00e1s y me dijo: D\u00e1selos a la sierva de Dios Irene en Crisoflando y dile: El Se\u00f1or dice: \u201cCome de estos hermosos frutos que tu alma casta ha deseado probar. Entonces me bendijo\u201d. y desapareci\u00f3 de m\u00ed. El santo tom\u00f3 las manzanas y las escondi\u00f3 sin dec\u00edrselo a nadie. Al comienzo de la Cuaresma, tom\u00f3 la primera manzana, la cort\u00f3 en trozos muy peque\u00f1os y com\u00eda solo un trozo cada d\u00eda sin probar ning\u00fan otro alimento. Esto provoc\u00f3 que las monjas quedaran asombradas por el ayuno de su superiora. dulce olor que emanaba de su boca, ignorante de la manzana. El Jueves Santo tom\u00f3 la segunda manzana y la cort\u00f3 en trozos peque\u00f1os, los distribuy\u00f3 entre las monjas, cont\u00e1ndoles la historia de las manzanas. Entonces las monjas participaron juntas con alegr\u00eda y reverencia, cantando Gloria a Ti, oh Manifestaci\u00f3n de Luz. En cuanto a la tercera manzana, la santa la conserv\u00f3 hasta el d\u00eda de su muerte.<\/p>\n<p>El Viernes Santo, mientras la santa estaba arrodillada escuchando los himnos del funeral de Cristo, vio ante ella un \u00e1ngel que descend\u00eda del cielo con gran gloria y luz, acerc\u00e1ndose a ella y dici\u00e9ndole: \u201cPrep\u00e1rate, que la hora se ha acercado\u201d. Entonces Irene se enter\u00f3 de su inminente partida de este mundo. No se alarm\u00f3 por las palabras del \u00e1ngel, pero sinti\u00f3 temor y pavor de encontrarse con Dios y del juicio que se dictar\u00eda sobre ella. La muerte es cruel incluso para los santos. Pero ella comenz\u00f3 a prepararse para este encuentro con continua comuni\u00f3n y oraci\u00f3n constante, luego comenz\u00f3 a comer de la manzana que hab\u00eda guardado hasta esa hora.<\/p>\n<p>El d\u00eda de su muerte particip\u00f3 por \u00faltima vez en la Divina Misa, y al terminar la misma convoc\u00f3 a sus monjas y las bendijo una por una. Luego se dirigi\u00f3 a la Puerta Real y se arrodill\u00f3 ante ella, diciendo: \u201cOh Se\u00f1or Jesucristo, oh Hijo del Dios vivo, oh el \u00fanico bueno, y solo \u00e9l nos ha liberado de las ataduras de nuestros pecados, escucha las peticiones de esta \u00faltima naci\u00f3n tuya\u201d. Protege con tu querida mano a este peque\u00f1o reba\u00f1o, rod\u00e9alo con tu cuidado divino, y gu\u00e1rdalo de todos los enemigos, visibles e invisibles, porque t\u00fa eres nuestro salvador y santificador, y a ti te glorificamos por siempre, Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Entonces la santa se dirigi\u00f3 silenciosamente hacia su celda, y se acost\u00f3 en su cama, rodeada de todas sus monjas, quienes la vieron sonre\u00edr amplia y luminosamente, cerrando los ojos de esta tierra mortal y fugaz con su vana gloria, para abrirlos al nueva tierra celestial y su gloria eterna e imperecedera.<\/p>\n<p>Su muerte sacudi\u00f3 a toda la ciudad, y miles de personas corrieron de todas direcciones para buscar las bendiciones de su cuerpo puro, que exudaba un aroma muy fragante, el aroma de la santidad y la yihad. El propio Patriarca particip\u00f3 en su transporte hasta su lugar de descanso final, que poco despu\u00e9s de su muerte se convirti\u00f3 en un santuario que Dios honr\u00f3 realizando milagros para curar muchas enfermedades. El santuario de esta santa y su monasterio a\u00fan existen hasta el d\u00eda de hoy, visitados diariamente por miles de peregrinos que buscan su bendici\u00f3n e intercesi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\">Que sus oraciones e intercesiones nos protejan en todo momento. Am\u00e9n<\/p>\n<p align=\"left\">Elaborado por las monjas del Monasterio de Santiago el Persa, Deddeh - Koura<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u0625\u0646 \u0627\u0644\u0642\u062f\u064a\u0633\u0629 \u0625\u064a\u0631\u064a\u0646\u064a (\u0633\u0644\u0627\u0645) \u0627\u0644\u062a\u064a \u0633\u0648\u0641 \u0646\u0633\u0631\u062f \u0633\u064a\u0631\u062a\u0647\u0627 \u0627\u0644\u0622\u0646 \u0647\u064a \u063a\u064a\u0631 \u0627\u0644\u0642\u062f\u064a\u0633\u0629 \u0625\u064a\u0631\u064a\u0646\u064a \u0627\u0644\u0639\u0638\u064a\u0645\u0629 \u0641\u064a \u0627\u0644\u0634\u0647\u064a\u062f\u0627\u062a\u060c \u0627\u0644\u062a\u064a \u0648\u0644\u062f\u062a \u0641\u064a \u0627\u0644\u0642\u0631\u0646 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