{"id":1146,"date":"2009-06-20T10:54:42","date_gmt":"2009-06-20T10:54:42","guid":{"rendered":"http:\/\/orthodoxonline.org\/theology\/faith-and-theology\/the-human\/the-holiness-and-the-saints\/the-martyrdom-and-the-martyrs-in-the-orthodox-church\/"},"modified":"2009-06-20T10:54:42","modified_gmt":"2009-06-20T10:54:42","slug":"the-martyrdom-and-the-martyrs-in-the-orthodox-church","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.orthodoxonline.org\/theology\/es\/faith-and-theology\/the-human\/the-holiness-and-the-saints\/the-martyrdom-and-the-martyrs-in-the-orthodox-church\/","title":{"rendered":"Martirio y m\u00e1rtires en la iglesia."},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Certificado:<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Testimonio, dar testimonio significa tanto el testigo ante el tribunal como el que dio su sangre por Cristo. El testigo y el m\u00e1rtir son uno en \u00e1rabe. Esto se debe a que el objetivo de la palabra o buena noticia y el de la muerte es el mismo. Es un caso de amor a Jes\u00fas que te impulsa a hablar de \u00e9l o morir por \u00e9l. Lo que o\u00edste y viste en tu alma lo realizas ante el tribunal del mundo. El primer testimonio es la buena noticia, que es el poder de Dios. Es posible por el poder del Esp\u00edritu Santo dentro de ti. No son palabras ense\u00f1adas por la sabidur\u00eda humana, sino palabras ense\u00f1adas por el Esp\u00edritu Santo. No hay duda de que el esp\u00edritu llevado por el evangelista se transmite al oyente a trav\u00e9s de la palabra. Es la palabra de Dios que el hombre necesita del esp\u00edritu divino para comprender y de este esp\u00edritu para transmitir. La palabra divina en nosotros puede ser fr\u00eda hasta la insignificancia, o caliente y el fuego enciende los corazones. El que crea calor en los dem\u00e1s es el testigo de Dios. A trav\u00e9s de este hombre sabemos que Dios no es un Creador lejano que reside en el cielo, sino que est\u00e1 cerca de nosotros cada d\u00eda y nos acerca a \u00c9l.<\/p>\n<p>  <!--more-->  <\/p>\n<p>En la iglesia tiene una gran posici\u00f3n el que habla de Dios, y no habla verdaderamente de \u00c9l a menos que sea ferviente en esp\u00edritu. \u201c<span style=\"text-decoration: underline;\">El te\u00f3logo es el que ora, y todo el que ora es un te\u00f3logo.<\/span>(Euforio de Poncio).<\/p>\n<p>Es un testimonio de que una persona se dedica a estudiar teolog\u00eda, ya sea en un instituto, leyendo libros y folletos religiosos o escuchando a un gran predicador. Son materiales que el Esp\u00edritu Santo reaviva en nosotros y transmite a las personas.<\/p>\n<p>Asimismo, quienes van a la iglesia para reunirse con amor dan un gran testimonio en esta sociedad ortodoxa tibia que no ama mucho al Se\u00f1or. En tu ausencia de la reuni\u00f3n de creyentes, el martirio s\u00f3lo conduce a la pereza, ya que los que asisten regularmente se entristecen por tu ausencia y los tientas a ausentarse. Toda la gente en este pa\u00eds dice que los ortodoxos no son celosos en la escucha de la Palabra, o al menos no son testigos permanentes. Vienen cuando quieren y no vienen cuando quieren. Y el Se\u00f1or Jes\u00fas, est\u00e1is ante Su rostro, es decir, ante Su Evangelio, que se recita en congregaci\u00f3n, y ante Su Santa Copa, el domingo, est\u00e1is invitados a beberlo.<\/p>\n<p>Las buenas obras no nos excusan de realizar nuestras oraciones en congregaci\u00f3n. La oraci\u00f3n congregacional es fuente de nuestra virtud y hace que las buenas obras sigan su camino correcto. La oraci\u00f3n nos ense\u00f1a la humildad, que nos hace no atribuir nuestras buenas obras a nosotros mismos, sino a Dios.<\/p>\n<p>El testimonio de vida es la vida en la que se integran nuestra pr\u00e1ctica de los sacramentos, nuestro culto, nuestras virtudes y nuestras obras exteriores. As\u00ed como la fe sin acci\u00f3n es en vano, lo que parece ser un buen comportamiento sin oraci\u00f3n que lo apoye no es de fe, no es de la persona espiritual. Los ateos son capaces de realizar grandes haza\u00f1as de las que sus mentes est\u00e1n convencidas, pero no son parte de la fe.<\/p>\n<p>La palabra, la justicia y la oraci\u00f3n constante, si se combinan en una persona, ser\u00e1n un testigo que porta todas las herramientas del testimonio. \u201cEl que obra y ense\u00f1a ser\u00e1 llamado grande en el reino de los cielos\u201d. Pero es posible que estas tres herramientas no se combinen. Sin embargo, hay dos elementos indivisibles del martirio, que son la justicia y la oraci\u00f3n incesante. Por eso dice el amado Ap\u00f3stol: \u201cLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00eddo y visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y nuestras manos tocaron desde la palabra de vida, y la vida se manifest\u00f3 y vimos. y ahora damos testimonio de ello y os anunciamos la vida eterna\u201d (1 Juan 1:1 y 2).<\/p>\n<p>Juan habla del o\u00eddo, la vista y el tacto para decir que la palabra de vida provoca en nosotros el temblor de toda la entidad, por lo que no es una entidad humana basada \u00fanicamente en las emociones, las ciencias y las emociones de la carne, la sangre y los nervios. . Esta es una entidad que se mueve observando a Cristo y mueve a otros.<\/p>\n<p>Es por eso que Cristo no se aparece a aquellos que no creen en \u00e9l s\u00f3lo mediante argumentos y evidencia racional, aunque necesitamos los medios de la l\u00f3gica para defender el cristianismo, sino con lo que Pablo llama \u201cprueba del Esp\u00edritu y poder\u201d, es decir, revelando el poder. del Esp\u00edritu Santo en nosotros, y si entra en nosotros, nos da los medios para demostrarlo.<\/p>\n<p>El poder del Esp\u00edritu Santo en nosotros es una condici\u00f3n para el testimonio de sangre. Muchas personas traicionan a Cristo con palabras si la presi\u00f3n sobre ellos se vuelve demasiado grande. Dicen lo que agrada a las naciones para ganar este mundo. En cuanto a aquellos que se fortalecen en Jes\u00fas a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n y la justicia, prueban la dulzura de Jes\u00fas y desean obtenerla de la muerte. Un m\u00e1rtir es aquel que desea, si muere, no perder el esplendor de Cristo. Por eso la muerte le resulta f\u00e1cil.<br \/>Aquellos cientos de miles que fueron ba\u00f1ados en su sangre y purificados hasta el punto de la completa blancura no realizaron la bendici\u00f3n del martirio excepto porque amaban al Maestro aqu\u00ed con gran amor. En cuanto a los tibios, corren peligro de ser traicionados a menos que el Maestro se abalanza sobre ellos en el \u00faltimo momento con su gran ternura.<\/p>\n<p>Un testimonio con el agua del bautismo, la palabra, la justicia, la s\u00faplica y la sangre para aquellos que amaron la perfecci\u00f3n divina y lo siguieron dondequiera que iba.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">M\u00e1rtires en la Iglesia:<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Ling\u00fc\u00edsticamente, la palabra \u201cm\u00e1rtir\u201d significa testigo en el sentido definido por el poder judicial. En el cristianismo se ha llegado a aplicar al testigo que da su sangre y su vida para confirmar su fe y adherirse a ella. Este es el testimonio m\u00e1s elocuente que una persona puede dar, ya que es el abandono de s\u00ed mismo hasta la muerte por amor a Jesucristo. De ah\u00ed la extrema importancia y atenci\u00f3n dada a la palabra \u201cm\u00e1rtir\u201d en la historia cristiana.<\/p>\n<p>La historia de la Iglesia est\u00e1 llena de historias de m\u00e1rtires que no temieron la muerte, sino que la prefirieron a negar su fe o asociar a otros con Dios. Se sabe que Esteban el Di\u00e1cono fue el primero de ellos, y el Libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles relata su \u00faltimo discurso y el incidente de su martirio (Cap\u00edtulo 7). En cuanto a los motivos del martirio de los cristianos, difieren seg\u00fan las circunstancias, las \u00e9pocas, las regiones y los pa\u00edses: algunos de ellos fueron asesinados por los jud\u00edos, otros fueron v\u00edctimas de los emperadores paganos romanos, otros fueron martirizados durante el dominio isl\u00e1mico. , y finalmente algunos de ellos fueron brutalizados por cristianos que difer\u00edan de ellos en creencias y conceptos. Cabe se\u00f1alar aqu\u00ed que el criterio b\u00e1sico en el que se basa la Iglesia para declarar que alguien es m\u00e1rtir es la muerte por causa de la fe y no por ninguna otra causa. Presentaremos a continuaci\u00f3n algunos de los testimonios frecuentes sobre los m\u00e1rtires de los primeros siglos del cristianismo a trav\u00e9s de documentos que nos han llegado de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, la palabra testigo se usa para referirse a un testigo en el sentido legal (Mateo 18:16), o en el sentido general (Romanos 1:9). Muchas veces vemos a Jes\u00fas dirigi\u00e9ndose a sus disc\u00edpulos, llam\u00e1ndolos \u201ctestigos\u201d, ya que ellos fueron testigos de su llamado y resurrecci\u00f3n y anunciar\u00e1n que a todos los pueblos, \u201cvosotros sois testigos de esto\u201d (Lucas 24:48). El maestro hab\u00eda hablado previamente a sus ap\u00f3stoles acerca de las dificultades y persecuciones que enfrentar\u00edan como resultado de su testimonio: \u201cEntonces mirad por vosotros mismos, porque os entregar\u00e1n a los concilios, y ser\u00e9is azotados en las sinagogas, y ser\u00e9is azotados en las sinagogas. comparezco ante gobernadores y reyes por amor de m\u00ed, para serles testigo\u201d (Marcos 13:9). El mensaje que llevaron los ap\u00f3stoles es un testimonio acerca de Jes\u00fas para ellos mismos y para todas las naciones, y el ap\u00f3stol es un testigo (Hechos 10:39, 41; 26:22). Cuando el ap\u00f3stol Pablo se dirigi\u00f3 a los jud\u00edos en Jerusal\u00e9n, expres\u00f3 su dolor por su pasado cuando dijo: \u201cCuando fue derramada la sangre de Esteban, vuestro m\u00e1rtir, vosotros permanecisteis quietos y os contentasteis con matarlo, y guardasteis las ropas de aquellos. quien lo mat\u00f3\u201d (Hechos 22:20). Aqu\u00ed vemos por primera vez c\u00f3mo la frase \u201cm\u00e1rtir\u201d comenz\u00f3 a tomar un significado m\u00e1s amplio que su significado original y comenz\u00f3 a referirse a la muerte del testigo. Pero este significado no se difundi\u00f3 ampliamente en el pensamiento cristiano hasta un per\u00edodo posterior.<\/p>\n<p>Al principio, la frase \u201ctestimonio\u201d era id\u00e9ntica a la frase \u201cconfesi\u00f3n\u201d. Luego adquiri\u00f3 un nuevo significado relacionado con el resultado del testimonio y la confesi\u00f3n, que es la muerte, hasta que pas\u00f3 a decirse \u201cel portador del testimonio\u201d. Fue utilizado en este sentido por Clemente, obispo de Roma (principios del siglo II) en su carta a los Corintios, cuando habl\u00f3 del martirio de Pedro y Pablo. Luego la palabra ech\u00f3 ra\u00edces en su nuevo significado en el siglo II, cuando se intensificaron las persecuciones contra los cristianos. El n\u00famero de los que profesaban su fe aument\u00f3 y fueron asesinados por ello: \u201cTe bendigo, Se\u00f1or, porque me has calificado para estar entre tus m\u00e1rtires\u201d. Estas palabras las dijo San Policarpo mientras era documentado en la pira. .<\/p>\n<p>Los m\u00e1rtires ocuparon un gran lugar en la conciencia de los primeros cristianos, ya que la muerte era un testimonio de la fe en Jes\u00fas, una motivaci\u00f3n para que los cristianos honraran al m\u00e1rtir y le ofrecieran respeto. El Apocalipsis de Juan, escrito despu\u00e9s de la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n (54-68) y Domiciano (68-79), habla de las almas de los justos que fueron asesinados, acostados bajo el altar celestial, ofreciendo oraciones al que estaba sentado en el trono. , y prepar\u00e1ndose para participar en las bodas del Cordero (Apocalipsis 6:9-11). Los m\u00e1rtires son el tema de discusi\u00f3n aqu\u00ed, y su descripci\u00f3n como si estuvieran bajo el altar celestial es solo una indicaci\u00f3n de que est\u00e1n con Dios de una manera especial. Clemente de Alejandr\u00eda habla de los m\u00e1rtires y dice que el m\u00e1rtir ofrece testimonio de s\u00ed mismo, de su perseguidor y del maestro, y confirma la verdad de la predicaci\u00f3n cristiana. Va m\u00e1s all\u00e1 al honrar al m\u00e1rtir, ya que dice que Dios conoce a su m\u00e1rtir desde antes de su nacimiento. Se han a\u00f1adido muchos t\u00edtulos a la palabra m\u00e1rtir, enfatizando el respeto que se le tiene, entre ellos \u201cel bienaventurado\u201d, \u201cel bienaventurado\u201d y \u201cel poderoso\u201d. Or\u00edgenes (siglo III) dice: \u201cNo hay mayor honor para la Iglesia que presentar a un m\u00e1rtir al cielo. No existe t\u00edtulo entre los humanos igual al t\u00edtulo de m\u00e1rtires. Desde los primeros tiempos, los cristianos han establecido un acercamiento entre el bautismo en agua y el bautismo en sangre (la muerte como testimonio), porque el bautismo en sangre da fuerza a quien lo recibe ante toda debilidad.<\/p>\n<p>El punto que suscit\u00f3 mucho asombro y preguntas sobre el tema del martirio es la capacidad de los m\u00e1rtires de soportar la tortura y la muerte sin miedo. Es cierto que muchos negaron su fe para escapar de la tortura, y este tema fue objeto de gran discusi\u00f3n y controversia en la iglesia sobre la posibilidad de su aceptaci\u00f3n nuevamente en la iglesia. Sin embargo, aquellos que no evadieron, sino que prefirieron la muerte a la negaci\u00f3n, expresaron una gran fuerza. En las biograf\u00edas de los m\u00e1rtires y los relatos de sus muertes, se dice que soportaron diversos tipos de torturas sin que esto despertara en ellos reacci\u00f3n alguna, como si no las sintieran. De ah\u00ed la idea de que Cristo reside en estas personas y que se dirige a ellas, y es \u00e9l quien hace posible la posibilidad del sufrimiento. Tertuliano expres\u00f3 esta idea diciendo: \u201cCristo est\u00e1 presente en el m\u00e1rtir\u201d.<\/p>\n<p>Estos primeros m\u00e1rtires se caracterizaron por el coraje, la paciencia y la capacidad de soportar el sufrimiento. Hubo un tiempo en que los cristianos se enfrentaron al mism\u00edsimo Emperador deificado y afirmaron que Cristo era su Se\u00f1or y Salvador, por lo que fueron asesinados porque se negaron a adorar al Emperador y ofrecerle sacrificios. Aqu\u00ed est\u00e1 uno de los m\u00e1rtires gritando, neg\u00e1ndose a someterse al Emperador y afirmando: \u201cS\u00f3lo obedecer\u00e9 a Cristo el Gran Rey\u201d. Estaban orgullosos de llevar el nombre de Cristo primero, por eso los encontramos repitiendo ante los paganos: \u201cCristiano es mi primer nombre, por el cual ser\u00e9 glorificado\u201d.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n ocupa un lugar destacado entre los que est\u00e1n a punto de sufrir el martirio. La esperanza de la resurrecci\u00f3n no los abandona y no vacila en sus mentes. Por eso, aceptan el martirio con fuerte determinaci\u00f3n, tanto m\u00e1s cuanto que consideraban segura su resurrecci\u00f3n una vez que hab\u00edan seguido adelante. de esta vida terrenal. Maximiliano (+295), uno de ellos, dice: \u201cNo morir\u00e9 jam\u00e1s, y si dejo este mundo, mi alma vivir\u00e1 con Cristo, mi Se\u00f1or\u201d. En cuanto a Julius (+302), dice: \u201cEleg\u00ed morir en el tiempo para vivir en la eternidad con los santos\u201d. Claudio (+303) asegura a sus verdugos: \u201cSu recompensa (por torturarnos y matarnos) dura poco tiempo, pero nuestro reconocimiento de Cristo como Se\u00f1or equivale a la salvaci\u00f3n eterna\u201d. Ireneo (+304, que no es obispo de Lyon) dice: \u201cMiro hacia mi vida eterna y por eso no ofrezco sacrificios a los \u00eddolos\u201d.... Todos fueron martirizados por su fe y esperanza en el futuro, y la fuerza de su confianza en la resurrecci\u00f3n de Cristo, por la cual ellos tambi\u00e9n resucitar\u00e1n.<\/p>\n<p>Los m\u00e1rtires participan con sus cuerpos en el sacrificio de Cristo, siguiendo a San Ignacio de Antioqu\u00eda, que se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo en sacrificio y apel\u00f3 al pueblo de Roma a \u201cdejarme en paz para ofrecer mi sangre en sacrificio sobre el altar\u201d. del Se\u00f1or...\u201d, encontramos al anciano Policarpo (hacia 158), obispo de Esmirna, suplicando a Dios que lo acepte como un sacrificio aceptable para \u00c9l. Este Eublos (+304) responde a su verdugo, que le pide que ofrezca sacrificios a los \u00eddolos para salvarse y permanecer con vida: \u201cS\u00ed, ofrecer\u00e9 un sacrificio, pero me ofrecer\u00e9 a m\u00ed mismo ante Cristo Dios. &quot;No tengo nada m\u00e1s que ofrecer&quot;. En las Actas del Martirio de Felipe, obispo de Heracles, y su di\u00e1cono Hermes (+304), se menciona que fueron \u201cpresentados como santo sacrificio a Dios Todopoderoso\u201d. El martirio, entonces, es un tipo de liturgia (es decir, culto y rituales de la iglesia) por excelencia.<\/p>\n<p>Honrar a los m\u00e1rtires ha aparecido en la iglesia desde la antig\u00fcedad. Encontramos una antigua referencia a esto en el martirio de san Policarpo, obispo de Esmirna (siglo II), y su memoria fue objeto de una gozosa celebraci\u00f3n. La conmemoraci\u00f3n anual del m\u00e1rtir tuvo lugar el d\u00eda de su muerte. Es el d\u00eda en que naci\u00f3 en el cielo.<\/p>\n<p>&nbsp;El homenaje a los m\u00e1rtires comenz\u00f3 con el comienzo de la era de persecuci\u00f3n: en la novela El martirio de Policarpo, el escritor menciona la celebraci\u00f3n cristiana del primer aniversario de su martirio. Es de destacar que celebraron el aniversario de su nacimiento a la vida eterna, no el aniversario del nacimiento de su madre, como hac\u00edan los paganos. Por supuesto, esto no niega en modo alguno el segundo nacimiento del cristiano en el sacramento del bautismo. El testigo narra que los asesinos de Policarpo se negaron a entregar su cuerpo a los cristianos para que lo enterraran y lo quemaron, pero sus amantes pudieron recoger sus huesos, que para ellos eran \u201cm\u00e1s preciosos que el oro y la plata\u201d. En la historia del martirio de Felipe, obispo de Heracles, el escritor cuenta c\u00f3mo los creyentes recogieron sus huesos del r\u00edo y a trav\u00e9s de ellos ocurrieron milagros. Honrar los restos de los m\u00e1rtires abri\u00f3 el camino a una tradici\u00f3n que a\u00fan hoy sigue viva, que es la necesidad de erigir iglesias sobre sus tumbas o depositar sus restos en ellas, incluso el Concilio de Cartago (397) orden\u00f3 la destrucci\u00f3n de iglesias que fueron no erigido sobre las tumbas de los verdaderos m\u00e1rtires. La S\u00e9ptima Ley del S\u00e9ptimo Concilio Ecum\u00e9nico (787) dice: &quot;Que las reliquias de los santos m\u00e1rtires se coloquen en las iglesias que fueron dedicadas sin ellas. Quien consagre una iglesia sin ninguna de las reliquias de los m\u00e1rtires caer\u00e1 en violar las tradiciones&quot;. de la Iglesia.&quot;<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la memoria del m\u00e1rtir se basaba en visitar su tumba para pedirle bendiciones, y muy probablemente se celebraba la Divina Liturgia en la tumba. En las conmemoraciones se mencionaba el nombre del santo, se cantaban himnos y se le\u00eda la historia de su martirio. En el siglo IV, los servicios relacionados con el honor de los m\u00e1rtires se desarrollaron y adquirieron un car\u00e1cter ceremonial. El cuerpo del m\u00e1rtir y sus restos ocuparon un gran lugar en el culto. Se construyeron iglesias sobre sus tumbas y apareci\u00f3 la costumbre de colocar los restos de los m\u00e1rtires en iglesias reci\u00e9n construidas, costumbre que contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy. Si algo indica es que la iglesia se basa siempre en dar testimonio de Jes\u00fas. Se comenzaron a ofrecer oraciones a los m\u00e1rtires pidiendo intercesi\u00f3n porque son los m\u00e1s cercanos a Dios, residen bajo el altar celestial y siempre oran a Dios. San Ambrosio insta a los creyentes a dirigir sus oraciones a los m\u00e1rtires porque, seg\u00fan \u00e9l, \u201cellos pueden pedir misericordia por nuestros pecados, porque ellos son quienes lavaron sus pecados con su sangre\u201d. Son los m\u00e1rtires de Dios, nuestros l\u00edderes, testigos de nuestras vidas y acciones. No nos avergonzamos de tomarlos como intercesores de nuestra debilidad. Tambi\u00e9n conoc\u00edan la debilidad del cuerpo, incluso cuando lo controlaban\u201d.<br \/>En el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, Jesucristo beatifica a los perseguidos por causa de la justicia y les promete el reino de los cielos (Mateo 5:10). La persecuci\u00f3n hasta el martirio, entonces, deber\u00eda ser un estado natural para los cristianos, e incluso el estado ideal para seguir a Cristo. Los m\u00e1rtires son los m\u00e1s queridos en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">De mi bolet\u00edn parroquial 1994+1995<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u0627\u0644\u0634\u0647\u0627\u062f\u0629: \u0634\u064e\u0647\u0650\u062f\u060c \u064a\u0634\u0647\u062f \u062a\u0639\u0646\u064a \u0628\u0622\u0646 \u0645\u0639\u0627 \u0627\u0644\u0634\u0627\u0647\u062f \u0627\u0645\u0627\u0645 \u0627\u0644\u0645\u062d\u0643\u0645\u0629 \u0648\u0630\u0627\u0643 \u0627\u0644\u0630\u064a \u0628\u0630\u0644 \u062f\u0645\u0647 \u0641\u064a \u0633\u0628\u064a\u0644 \u0627\u0644\u0645\u0633\u064a\u062d. \u0627\u0644\u0634\u0627\u0647\u062f \u0648\u0627\u0644\u0634\u0647\u064a\u062f \u0648\u0627\u062d\u062f \u0628\u0627\u0644\u0639\u0631\u0628\u064a\u0629. 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