Ana la profetisa y Simón el amigo que acepta a Dios
“Cuando Ana, que estaba contemplando a Dios, y Simón, que estaba muy feliz, cuando brillaban con la profecía y aparecían sin defecto en la ley, ahora vieron aparecer al Dador de la Ley […]
“Cuando Ana, que estaba contemplando a Dios, y Simón, que estaba muy feliz, cuando brillaban con la profecía y aparecían sin defecto en la ley, ahora vieron aparecer al Dador de la Ley […]
Es costumbre en nuestra iglesia que una madre venga con su hijo cuarenta días después de su nacimiento, para que pueda entrar con ella a la iglesia donde
“Cuando Ana, que contemplaba a Dios, y Simón, que estaba muy feliz, cuando brillaban con profecía y aparecían impecables en la ley, ahora veían manifestado al Dador de la Ley.